Por Mariana Pérez Villalobo (abogada)
En la temática relativa a la habilitación provista por municipios y comunas a los locales denominados whiskerías, cabarés o bares se encubre falazmente ya no una evasión relacionada con las exigencias legales para su funcionamiento, sino la verdadera actividad que en esos locales se despliega y que genera abultadas ganancias para las redes esparcidas en el mundo entero: la trata de mujeres con fines de explotación sexual. El negocio, cualquiera sea su denominación, se convierte en la verdadera boca de expendio para el mercado, crecientemente pedofílico, de la prostitución explotada por terceros. Así expresado, el asunto no es menor.
Viene al caso resaltar que la ley 12.331 de 1937 prohibió en todo el territorio de la República Argentina el establecimiento de “casas de tolerancia” (como se denominaba antaño a los locales donde se ejercía la prostitución) y ésta es la razón por la que en la actualidad las denominaciones varían escondiendo el verdadero objeto de compraventa: mujeres y niñas, en la mayoría de los casos.
De acuerdo a la información publicada por este medio, el Concejo Deliberante de la ciudad de Córdoba se apresta a analizar un proyecto de ordenanza de espectáculos públicos en la que se mantendría la habilitación de cabarés y whiskerías, desentendiéndose de lo que allí sucede e innovando al autorizar que en los mismos se realicen “shows eróticos” en vivo.
Es decir, si los seis municipios de la provincia de La Pampa (Santa Rosa, Eduardo Castex, San Martín, Winifreda, Quehué y Jacinto Aráuz) fueron los primeros en atreverse a asestar un certero golpe a la explotación sexual de mujeres prohibiendo la habilitación de los locales que, bajo cualquier denominación, funcionan como prostíbulos, la ciudad de Córdoba –en el caso de que prosperara este proyecto de ordenanza– dará un fuerte impulso a la actividad y serán sus patrones los que cosechen el incremento económico con este blanqueo o legalización propuesto.
El panorama –a la luz del escenario a perfeccionar con la disposición en estudio– es algo más que sombrío si a lo antes dicho agregamos que, en la investigación compleja de los delitos de trata y en los conexos (privación ilegítima de la libertad, rapto, reducción a la servidumbre, promoción y facilitación de la prostitución), como particularidad, no es la víctima de la explotación la que da la noticia que permite iniciar una investigación, resultando ello el primer escollo para los operadores policiales o judiciales.
Se ha estimado que es el permanente relevo de locales donde se ejerce la prostitución la manera más efectiva de encontrar a las víctimas y los elementos útiles que se relacionan con las características de la explotación; y que la individualización de los lupanares proviene de la información que se recaba de las publicaciones, anuncios en los periódicos, folletería, etcétera, que ofrecen los servicios de mujeres.
Los tratantes en nuestro país utilizan un sistema de “plazas”, es decir, alquilan las mujeres a los burdeles por cortos períodos y luego las rotan, por lo que las víctimas permanecen muy poco tiempo en cada lugar.
La característica organizacional distintiva de esta actividad está dada por su funcionamiento en redes y su movilidad, mutando los agentes y las víctimas.
Estas redes interjurisdiccionales, con la contribución –si no activa al menos encubridora– de las fuerzas de seguridad y los organismos de control (Municipalidad, migraciones, Registro Civil), son las que aseguran la actividad rentada y altamente lucrativa que despliegan los autores. En otras palabras, los verdaderos dueños últimos de esta actividad se benefician con la complicidad –o al menos el desinterés– de las fuerzas de seguridad que debieran combatir la actividad y que en cambio permiten su impunidad.
Ojalá no sea este último el derrotero que la normativa aludida imprima a la tarea de los organismos estatales, colocando a la ciudad de Córdoba en la avanzada de la promoción del mercado de la explotación sexual, y a tiempo nos decidamos a emular a los pobladores pampeanos que han logrado sensibilizar la conciencia social para combatir el proxenetismo y la trata con fines de explotación sexual.
Publicado en el diario La Voz del Interior, Córdoba, Argentina, el sábado 31 de octubre de 2009.



0 respuestas hasta el momento ↓
Todavía no hay comentarios... Empiece usted rellenando el siguiente formulario.