Muertes que son un misterio


En menos de 50 días, hubo cuatro fallecimientos en la ciudad de Córdoba de que aún las investigaciones no logran dilucidar sus génesis.

Por Juan Federico

Un niño que apareció desvanecido en el patio de su casa. Sus hermanitas primero dijeron que se trató de un ataque de asma. Las pericias demostraron que estaba ahorcado. La familia agregó suicidio. Los pesquisas sospechan de un crimen.

Un hombre, relacionado a una empresa con vínculos con el Estado provincial fue hallado flotando en el río Suquía, a metros de la Casa de Gobierno, y con un montón de huesos rotos (ver Hipótesis descabellada).

A otro vecino de barrio Güemes lo encontraron muerto junto a su hija en un departamento herméticamente cerrado. Se cree que fallecieron varios días antes de que los hallaran. “Monóxido de carbono”, fue la primera hipótesis. “Degollados”, confirmaron los forenses. ¿Doble homicidio o asesinato seguido de suicidio?

Rodrigo Domínguez (13), Marcelo Arias (39), Carlos Gustavo Precio (49) y su hija Marianela (9) hoy son los nombres de cuatro muertes ocurridas en menos de 50 días en la ciudad de Córdoba y cuyos expedientes están rodeados de un gran signo de interrogación: ¿cómo fallecieron?, ¿asesinato o suicidio?, ¿por qué?

Parque República

Durante el anochecer del miércoles 26 de junio, Parque República se conmovió por la muerte de Rodrigo Domínguez (13). El chico, desvanecido, fue arrastrado desde el patio hacia la vereda de Ancalá y Epumer por una hermanita, que a los gritos pedía ayuda. “Fue un ataque de asma”, le dijo a una vecina que salió a socorrerla. Como la ambulancia no llegaba, una patrulla policial lo llevó hacia el Policlínico, al que llegó sin vida.

A partir de entonces, comenzaron las certezas y las dudas. Rodrigo no murió por asma. Una gruesa marca en su cuello dio la pauta de que había fallecido por asfixia. “Una muerte violenta”, sintetizó una fuente. Esa misma noche, un grupo de vecinos intentó atacar la casa de su abuelo materno, quien estaba encargado de cuidarlo junto a sus tres hermanos.

Aquella madrugada, un grupo de Policía Judicial recorrió el domicilio donde murió Rodrigo y secuestró una soga. El fiscal de Distrito 4 Turno 1, Ernesto de Aragón, ordenó estudios. La carátula del caso todavía es de “muerte por etiología dudosa”. No hay ningún imputado, pero pronto puede cambiar la calificación legal.

A través de un intenso trabajo que incluye a la división Homicidios de la Policía, peritos de fisicamecánica y de comportamiento criminal de la Policía Judicial y psicólogos de Tribunales que han entrevistado a la familia de Rodrigo, de a poco la fiscalía ha ido despejando los interrogantes. “No fue un ataque de asma, murió por ahorcamiento por asfixia mecánica”, es una de las certezas. Ante esto, desde la familia del chico se deslizó que pudo tratarse de un suicidio. Por estas horas, las pericias intentan establecer si esto fue posible o no, aunque los primeros datos, según fuentes policiales, lo descartarían.

Hoy, la casa del abuelo tiene custodia permanente ya que en Parque República continúan apuntando contra el hombre.

El monóxido que no fue

El otro caso que desvela a los investigadores se descubrió el martes de la semana pasada, a la noche. Cerca de las 21.30 de ese día, un vecino, un cerrajero y un policía abrieron el departamento 3 de la planta baja del edificio de pasaje Pérez Estévez, barrio Güemes, y se toparon con el espanto. En el comedor, tirado en medio de un gran charco de sangre, estaba el cadáver de Carlos Gustavo Precio (49). A unos pocos metros, sobre la cama, su hija Marianela (9) también se encontraba sin vida. El avanzado estado de descomposición de los cuerpos daba la pauta de que las muertes se habían producido entre una semana y 10 días antes.

El lavatorio del baño estaba destruido, pero no había más signos de desorden. Tampoco se notó, a simple vista, que faltara algo. Y el domicilio estaba cerrado de manera hermética. Además, la llave de la puerta la encontraron colgada en el interior del departamento.

“Creemos que se trató de monóxido”, conjeturó durante la mañana del miércoles un comisario y la versión pronto ganó los medios. Incluso, algunos se atrevieron a titular que habían “muerto de frío”.

Nada más alejado a la realidad. Al mediodía de esa misma jornada, peritos de Ecogas y Policía Judicial confirmaban que no había existido ningún escape de monóxido. En la morgue, en tanto, las pericias determinaban que padre e hija tenían profundos cortes en el cuello. Dos muertes violentas.

La investigación recayó en la fiscalía de Distrito 1 Turno 2, que está acéfala desde que renunciara el fiscal Gustavo Sandoval a principio de este año. Así, durante cada semana van rotando diferentes fiscales.

De todos modos, según las fuentes, se han ordenado diferentes pericias (entre ellas a la cerradura) para intentar determinar si hubo una tercera persona en la escena del crimen. En caso de ser así, se estaría ante un doble homicidio.

De lo contrario, la hipótesis gira en torno a un asesinato seguido de suicidio. Ante ello, se están recabando testimonios, ya que se sospecha que el padre (tenía la guarda de la niña) pudo haber estado con carpeta psiquiátrica afectado por un cuadro de depresión.

Hipótesis descabellada (despiece)

El fiscal descartó que el ingeniero Marcelo Arias fuera arrojado al río Suquía después de haber estado con “taxi boys” en la plaza Austria de la ciudad de Córdoba.

En la cuarta semana tras la muerte del ingeniero Marcelo Fabián Arias (39), surgió desde filas policiales la hipótesis de que la víctima pudo haber sido arrojada al río después de haber mantenido contacto con taxi boys en plaza Austria, es decir, puentes más abajo del Sarmiento, donde se presume que fue tirado al cauce del Suquía. La teoría fue considerada “descabellada” por el fiscal José Mana, según una de sus colaboradoras consultadas por este diario.

“A quién se le puede ocurrir que haya taxi boys al mediodía, ellos actúan de noche y, además, la plaza Austria no es frecuentada por esa gente”, habría sostenido el fiscal. El principal respaldo que tiene Mana para desvirtuar esa posibilidad es que de la autopsia no surge que la víctima hubiera tenido relaciones sexuales con mujeres ni hombres.

A partir de la aparición del cadáver flotando en el río, pasadas las 12.40 del viernes 19 de julio, se ha especulado con todo tipo de conjeturas. Aunque el fiscal dice que “no descarta ninguna hipótesis”, el resultado de la autopsia y las explicaciones y precisiones posteriores del médico forense, descartan el suicidio y por ende, Mana investiga un homicidio.

Publicado en el diario La Voz del Interior, Córdoba, Argentina, el jueves 22 de agosto de 2013.

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