Archivo diario: 23 diciembre 2008

Chicos “delivery” de la droga en Córdoba

Son niños que recogen pedidos y llevan droga a domicilio, entre otras tareas ordenadas por los narcos. Si caen presos, son inimputables. La cruel historia de una pequeña de barrio José Ignacio Díaz 4ª Sección.

Por Juan Federico

Ella tiene 11 años. Desde hace un tiempo, va y viene a pie por el barrio durante todo el día. Siempre tiene algo que anotar o un pedido que llevar. Con aspecto bastante descuidado, la niña ya trabaja como cadete: recoge pedidos de cigarrillos de marihuana (porros), paco o cocaína, encargos con los que regresa hasta su casa, donde su madre le da la cantidad anotada para que ella vuelva hacia los clientes.

A veces, entre los mandados, la chica aprovecha y se queda un rato con algunos adolescentes en la plaza o en el vado, para drogarse con ellos.

En otras oportunidades, recibe invitaciones no del todo cordiales, con la intención de que pase al interior de las casas a las que llega con la droga. En una ocasión, un vecino tuvo que abandonar el barrio, sospechado de querer violarla. Ahora, hace pocas semanas, otro cliente casi abusa de ella. Gajes del oficio, piensa su madre, que todavía la manda a anotar y llevar pedidos.

La historia de esta niña, que acontece entre la cuarta sección de José Ignacio Díaz y el barrio 23 de Abril, en el extremo este de la ciudad de Córdoba, fue narrada a este diario por vecinos cansados de que nadie haga nada para intentar liberarla de su presente. Sigue leyendo

“Cada vez hay más hambre porque en la calle no hay nada”

Costa Canal
Por Laura Giubergia y Juan Federico

Noemí, una mujer con 11 hijos y 22 nietos, hace malabares en su carro para llevar, cada día, un plato de comida a su vivienda de Costa Canal, un barrio donde el comedor cerró hace casi un año. Silvina Verdú, la directora del colegio Curaca Lino Acevedo de barrio Los Robles, lamenta que haya dejado de funcionar el Equipo de Salud Familiar de la zona. Un equipo que, no hace mucho, elaboró un informe revelando los diagnósticos de desnutrición de casi el 10 por ciento de los niños de entre 0 y 6 años de Costa Canal, villa Don Bosco, villa El Tropezón, Costa Canal San José y villa La Toma.

“Cada vez hay más hambre, porque en la calle no hay nada”, cuenta Noemí, una señora de barrio Costa Canal que todas las mañanas sale con su carro para recolectar cartones, vidrios, plásticos y metales. La mujer, que tiene 11 hijos y 22 nietos, asegura que desde hace una semana intenta juntar un bolsón de cartón, para venderlo a sólo 0,25 peso el kilogramo, pero no llega. “Cada vez es más difícil conseguir algo”, asegura Noemí que resuelve parte de sus necesidades criando animales. “Tengo gallinas, pollos, cabras, y mi marido vende chanchos. Para las fiestas de fin de año se vende un poco mejor”, relata.

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Droga entre las tumbas

El cementerio San Vicente tiene recovecos y sitios impensados donde se ocultan kilos de cocaína. Por las noches, traficantes y profanadores se desplazan con pasmosa tranquilidad en lo que es tierra de nadie.

Por Juan Federico 

Entraron cuando el cementerio San Vicente estaba en penumbras. El silencio invadía la calurosa noche de enero. El único policía que custodiaba el predio jamás los escuchó. Para no ser detectados, sólo de a ratos encendían la linterna que llevaban. Los jóvenes, que iban con barretas y mazas, caminaban con sigilo entre los altos yuyos, esquivando las cruces de cemento. Hasta que llegaron al punto marcado. Forzaron la puerta de un panteón, manotearon el paquete que estaba entre los féretros y desaparecieron del lugar, por el mismo oscuro hueco que habían aprovechado para ingresar sin que se percatara nadie.

Dicen que los ladrones también se fueron de la provincia. Es que el paquete que se robaron costaba mucho. Vecinos del sector y distintas fuentes del cementerio San Vicente aseguraron que los delincuentes se llevaron cerca de 10 kilos de cocaína, que estaban escondidos en un panteón. La droga sería del grupo de narcotraficantes liderados por un hombre al que apodan “el Chancho”, que guardaría entre las tumbas del cementerio parte de la cocaína que se cocina en barrio Maldonado.

Para obtener el dato que les permitió llegar a ese botín, los ladrones tomaron a una mujer que vende flores dentro del cementerio y la golpearon hasta que cantó la ubicación exacta. Sigue leyendo

Casi por casualidad, cumplió un sueño

Un italiano ayudó a crear un hogar para chicos con carencias, Las Casita del Sol, en barrio Villa Urquiza, de Córdoba. Hoy ayuda a mantenerlo desde Suiza.

Por Laura Giubergia


Fabio Mancin es un joven italiano que desembarcó por primera vez en Córdoba hace poco más de cuatro años. Desde entonces, está en marcha el proyecto-sueño de Nilda y Silvana, dos mujeres de barrio San Ignacio, que trabajan desde hace 13 años por los niños de la comunidad. Ese sueño se llama La Casita del Sol.

“Veíamos muchos chicos en la calle y empezamos dándoles la leche en un garaje, y ayudándolos con las tareas en este lugar, que era una canchita de fútbol”, relata Silvana, rememorando sus inicios en esta actividad. “El problema eran los días de lluvia, porque no teníamos un techo… pero en 2004 apareció un ‘ángel de la guarda’ y ahora tenemos casa”, continúa emocionada.

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