Archivo mensual: marzo 2011

Retóricas de la Seguridad

La in-visibilidad resguardada: Violencia(s) y gestión de la paralegalidad en la era del colapso¹

Por Rossana Reguillo²

“[…] Las pasiones resurgen, pero bajo el modo de un aumento de los extremos, son fulminantes, paroxísticas, de una violencia radical, infernal. Precipitan siempre la llegada de la muerte, están fascinadas por la muerte en directo. Entre ambos extremos, la violencia adopta dos figuras simétricas: por una parte la violencia invisible, interior, proyectada sobre sí, en el secreto del cuerpo, que brutaliza y aturde. Por otra parte otra violencia exteriorizada, hipervisible, que lleva más lejos aún la imagen surrealista de la iluminación, de la guerra total, de la muerte en directo de la víctima.” Oliver Mongin

“El dispositivo no existe ahí para ejecutar al hombre, sino que éste está precisamente ahí por el dispositivo, para proveer un cuerpo sobre el cual pueda escribir su obra maestra estética, su registro ilustrado sangriento lleno de florilegios y adornos. El propio oficial no es más que un criado de la Máquina”. Michel Löwy

Es el carácter abismático de las violencias el que las reviste de su condición mistificada y exterior, con la que, incluso, buena parte de las ciencias sociales se identifican en un acto de pura seducción. Para ser “comprendidas”, es decir elevadas a rango de explicación tanto de sentido común como de segundo orden, ellas requieren de un doble movimiento, aquel que aísla sus códigos del conjunto de códigos sociales y por ende posibilita al observador-analista colocarse en una posición de calificación y atribución y, aquel otro movimiento constituido por el gesto de traducción del código a un lenguaje capaz de dotarlas de inteligibilidad o circunscribirlas a un marco que al mismo tiempo que neutralice la anomalía que ellas comportan, haga visible y patente precisamente esa anomalía y la fije en un universo de sentido que busca salvaguardar la “normalidad”.

Tensión y paradoja, el pensamiento que piensa la(s) violencia(s), se enfrenta al desafío de anclar el análisis en un lugar que al tiempo que sea capaz de configurar “el punto de vista”, se constituya en una estrategia de desplazamiento que posibilite desencializar los binomios anomalía-normalidad, exterior-interior, bueno-malo, violento-no violento, con el que suelen calificarse las violencias. No sirve, me parece, pensar en términos de “violencias buenas” y “violencias malas” o en violencias “legitimas” y violencias “ilegítimas”, toda vez que entre otros colapsos, la contemporaneidad se enfrenta al vaciamiento de las instituciones y de los sentidos hegemónicos (es decir, legítimos) en ellas depositados y de esa crisis no se salva el Estado con su pretendido “monopolio de las violencias legítimas”. Las aceleradas transformaciones en la escena social han desbordado las categorías y conceptos para pensar el mundo.

Bajo esa perspectiva intento aquí acercarme a las violencias desde un “lugar”, la legalidad y, desde un constante “desplazamiento”, las retóricas de la seguridad. En otras palabras, me interesa tanto el análisis y la reflexión situada en torno a los efectos de las violencias en la institucionalidad y sociabilidad como los usos políticos de la seguridad como espacios-prácticas de contención de esas violencias. Esta estrategia me permite introducir la hipótesis central de esta ponencia: las violencias contemporáneas han inaugurado una zona fronteriza, un orden abierto a la definición constante, un espacio de disputas entre fuerzas asimétricas y disímbolas que desbordan el binomio legal-ilegal. Quisiera señalar que considero que las violencias constituyen un “pasillo”, un “vestíbulo” entre un orden colapsado y un orden que todavía “no es” pero que está siendo, de ahí su enorme poder fundante y su simultánea ligereza. Sigue leyendo

Víctima de trata que había sido expulsada se podrá quedar en el país

Es una joven paraguaya que sufrió privación de libertad en un prostíbulo de Río Negro. Le dieron 30 días para regularizar su situación en la Argentina.

Por Juan Federico

Una joven paraguaya, que denunció haber sido víctima de trata de personas y sobre la que pesaba una orden de expulsión del país, ahora podrá regularizar su situación y permanecer en la Argentina luego de que prosperara un pedido judicial.

Se trata del caso de una muchacha que había llegado desde Asunción a la provincia de Córdoba en 2007, buscando un mejor porvenir económico. Sin embargo, las ofertas laborales escaseaban y terminó por aceptar un ofrecimiento para viajar al sur argentino, a la provincia de Río Negro, para trabajar en un prostíbulo.

“Nunca me había prostituido, pero acepté porque necesitaba esa plata, ya que aún creía que necesitaba mucho dinero para tramitar la visa. Pero el lugar era horrible, me habían mentido, había una sola pieza para siete mujeres, ni colcha tenía. Para tener un poco de calor, teníamos que ir a un campo y traer leña”, recordó en una nota publicada por La Voz del Interior en mayo pasado. Sigue leyendo

Después de vivir en el infierno, el renacer de dos víctimas de trata

El relato de la madre que fue esclavizada sexualmente y en septiembre recuperó a su hija -nació en un prostíbulo y tras el parto se la robaron-, luego de 11 años de búsqueda.

Por Juan Federico

Cuenta el escritor uruguayo Eduardo Galeano que Rosa, una obrera boliviana que trabajaba en una fábrica de Buenos Aires, cayó en manos del terror durante la última dictadura militar argentina. Tras ser capturada, torturada, violada y fusilada con balas de fogueo, también perdió a su beba. Diez años después, la niña fue encontrada en Perú, donde cada mañana vendía querosén en un carro tirado por un caballo.

El reencuentro, quedó escrito: “Y en Lima, Rosa y Tamara se descubren. Se miran al espejo, juntas, y son idénticas: los mismos ojos, la misma boca, los mismos lunares en los mismos lugares. Cuando llega la noche, Rosa baña a su hija. Y al acostarla le siente un olor lechoso, dulzón; y vuelve a bañarla. Y otra vez la baña y por más jabón que le mete, no hay manera de quitarle ese olor. Es un olor raro… Y de pronto, Rosa recuerda. Éste es el olor de los bebitos cuando acaban de mamar. Tamara tiene 10 años… y esta noche huele a recién nacida”. (Memoria del Fuego 3)

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La engañaron. Fue una esclava sexual, una víctima de la trata de personas. Abusando de su cuerpo, otros se enriquecían. En medio de la pesadilla, que se extendió por años, quedó embarazada. Y a poco de nacer, le arrancaron a su niña. Nunca bajó los brazos, pese a que la vida le había enseñado, hasta entonces, que para ella sólo estaba reservada la peor maldad de la que es capaz el ser humano.

Se trata del caso de L., la mujer que fue obligada a trabajar en un burdel de Río Gallegos y que tras batallar de manera incansable durante años recuperó, en septiembre último, a su hija, que ahora tiene 11 años. Una historia que refleja cómo operan las bandas que trafican personas para obligarlas al trabajo sexual. Sigue leyendo

Recuperó a su hija luego de once años de dolor

La madre de una niña era obligada a prostituirse en Río Gallegos. Apenas nació, 
la regenteadora se llevó a la pequeña a Paraguay, desde donde llegó anoche a Córdoba.

Por Juan Federico

Cuando el lunes pasado cumplió 11 años, ella jamás pensó el regalo que estaba por recibir. La pequeña, que había nacido casi adentro de un burdel de Río Gallegos, en el sur argentino, fue robada a los 3 meses de vida de los brazos de su madre, que recién ahora volvió a encontrarla en San Lorenzo, a 10 kilómetros de Asunción (Paraguay).

La historia –según confiaron fuentes de la Justicia provincial y de la Fiscalía antitrata de Paraguay– comienza a escribirse en 1998 en una provincia del nordeste argentino. La mujer vivía junto a dos hijos chicos, sin trabajo, cuando un hombre la tentó para que viajara al sur, con la promesa de que iba a trabajar en casas de familia.

Le mintió. Cuando llegaron fue traslada a las famosas “casitas”, como se denomina a los prostíbulos que reciben a los extranjeros que llegan en los enormes buques repletos de dólares y sedientos de mujeres. Había jornadas en las que era obligada a acostarse hasta con 25 clientes. La regenteadora del burdel le decía que ella tenía una “deuda” y que debía trabajar para irse de allí. ¿Adónde denunciar? Policías y jueces de Paz eran asiduos concurrentes a la “casita”. Sigue leyendo

El calvario de una niña en una red de prostitución

Tenía 13 años cuando fue captada por una mujer, con el pretexto de hacerla trabajar como doméstica. La sospechosa está detenida.

Por Juan Federico

Tenía 13 años. Dentro de poco iba a festejar los 14. Pero en el camino dejó de ser una niña. Creció de la peor manera, con su inocencia arrebatada por una pesadilla que aún hoy la persigue.

Esta parte de su historia comenzó a escribirse en el verano de 2008. Quien se encarga de relatarla hoy, es su madre, una valiente mujer que está al frente de un humilde hogar de la zona centro-este de la ciudad de Córdoba.

Recuerda que en aquella oportunidad, frecuentaba un bingo casero que se realizaba a pocas cuadras de su casa. Allí, compartía un momento con otras mujeres de la zona y se olvidaba por un rato de sus penurias. Pero no todas tenían el mismo objetivo. A su lado se sentaba una llamativa señora de unos 40 años que rápido se acercó a ella y le ofreció trabajo para una de sus hijas, de entonces 13 años. La idea, se suponía, era que fuera a su casa para “ayudarla con los niños”. Sigue leyendo