Recuperó a su hija luego de once años de dolor


La madre de una niña era obligada a prostituirse en Río Gallegos. Apenas nació, 
la regenteadora se llevó a la pequeña a Paraguay, desde donde llegó anoche a Córdoba.

Por Juan Federico

Cuando el lunes pasado cumplió 11 años, ella jamás pensó el regalo que estaba por recibir. La pequeña, que había nacido casi adentro de un burdel de Río Gallegos, en el sur argentino, fue robada a los 3 meses de vida de los brazos de su madre, que recién ahora volvió a encontrarla en San Lorenzo, a 10 kilómetros de Asunción (Paraguay).

La historia –según confiaron fuentes de la Justicia provincial y de la Fiscalía antitrata de Paraguay– comienza a escribirse en 1998 en una provincia del nordeste argentino. La mujer vivía junto a dos hijos chicos, sin trabajo, cuando un hombre la tentó para que viajara al sur, con la promesa de que iba a trabajar en casas de familia.

Le mintió. Cuando llegaron fue traslada a las famosas “casitas”, como se denomina a los prostíbulos que reciben a los extranjeros que llegan en los enormes buques repletos de dólares y sedientos de mujeres. Había jornadas en las que era obligada a acostarse hasta con 25 clientes. La regenteadora del burdel le decía que ella tenía una “deuda” y que debía trabajar para irse de allí. ¿Adónde denunciar? Policías y jueces de Paz eran asiduos concurrentes a la “casita”.Al poco tiempo, quedó embarazada de un cliente ocasional y debió trabajar hasta horas antes del parto. La niña nació en 1999, por cesárea y ya a las 48 horas la obligaban a prostituirse de nuevo. A los 3 meses, la regenteadora tomó a la bebé y la llevó a la casa de su pareja, en San Lorenzo. Cuando volvió, le informó que ahora debía trabajar más para pagar la manutención de la criatura.

La madre jamás se olvidó de ella. Insistió durante años para verla, hasta que la madame aceptó, con la condición de que también viajaran los otros dos hijos de la mujer. Allá, se los quitaron, la apalearon y la regresaron sola al burdel. Pasó el tiempo y un hombre cordobés se enamoró de ella, en 2002, y logró su libertad a cambio de una abultada suma de dinero.

Con su nueva pareja viajaron a Paraguay y lograron rescatar a los dos chicos, de entonces 3 y 5 años. Dormían en caja de manzanas y eran sometidos a maltratos, por lo que ya instalados en Córdoba su madre se contactó con la jueza de Menores Amalia García de Fabre para iniciar tratamiento psicológico.

La jueza hizo lo que nadie había realizado hasta entonces: escucharla. En noviembre de 2009, la magistrada remitió parte de la causa a la fiscal Eve Flores, una experta en los delitos de trata que reaccionó rápido. Encomendó a una comisión policial encabezada por la comisario Claudia Flores que buscara a la niña. Junto al sargento primero José Moreno, viajaron al sur, y constataron que los lugares y personajes denunciados por la mujer existían.

Luego, hace dos meses, viajaron junto a la madre y la psicóloga Graciela Cornejo a Paraguay. Llegaron hasta cerca de la casa donde supuestamente vivía la niña, pero se toparon con un cúmulo de trabas burocráticas que impidieron llegar a ella. Rápida de reflejos –resaltó ayer la fiscal Flores– la comisaria le indicó a la mujer que realizara una denuncia ante la fiscal antitrata, Teresita Martínez. El pasado miércoles 24 de agosto, una llamada desde Asunción anunció que la niña había sido rescatada.

“Todavía quedan buenos policías” (despiece). Ayer, recién arribada a Córdoba, feliz con su hija, la mujer –que está embarazada de 7 meses– exteriorizó su gran alegría.

Su primer mensaje fue: “Les digo a todas las mamás que hayan perdido a sus hijos, que confíen, que no dejen de buscarlos, porque todavía hay buenos policías”.

“Estoy muy contenta de que ella me diga ‘mamá’, estoy feliz de la vida”, completó con una emoción difícil de describir.

En comunicación telefónica desde Paraguay, la fiscal antitrata, Teresita Martínez confirmó que el apropiador de la 
niña, un hombre de 56 años, fue imputado por ahora por el delito de “violación de patria potestad”, que tiene una muy leve pena.

Posible cambio. Sin embargo, la funcionaria judicial agregó, se esperan una serie de investigaciones y los resultados de las pericias efectuadas a la niña y otras dos menores argentinas encontradas en su domicilio para evaluar un eventual cambio de carátula.

“Estamos evaluando ampliar estas figuras, porque hay indicios de delitos más graves que ocurrieron en Argentina”, explicó.

Sobre si eran comunes estos casos, la funcionaria indicó que el tráfico de niños de un lado a otro de la frontera entre Paraguay y Argentina es muy frecuente.

Ayer a la mañana, en conferencia de prensa brindada en Córdoba, la jueza de Menores Amalia García de Fabre y la fiscal Eve Flores resaltaron que la labor de los policías que participaron del rescate y subrayaron la necesidad de coordinación entre los distintos fueros judiciales para agilizar los tiempos procesales.

Publicado en el diario La Voz del Interior, Córdoba, Argentina, el sábado 4 de septiembre de 2010.

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