Archivo mensual: diciembre 2012

La dura carrera para salir de la droga

Cinco personas terminaron el tratamiento en un instituto de rehabilitación tras más de dos años de trabajo. Son algunos de los pocos afortunados que logran completar ese proceso. Historias de diferentes orígenes pero con un mismo trasfondo.

Por Juan Federico

Lucas tiene 32 años. Pero hace poco más de dos que volvió a vivir, según él mismo refiere. A los 15 años empezó a tocar la puerta del infierno. Cayó en las drogas y durante una década no pudo levantarse. Perdió una mujer y a su pequeña hija. “Un día, cuando volví a casa, no estaban más. Se habían ido a otra provincia”, cuenta.

Hoy viaja una vez por mes para abrazar a su nena de 8 años. También se apoyó en una nueva pareja y en la incondicionalidad de sus padres, que durante mucho tiempo pensaron que habían perdido a su hijo. “Pensé que no salía. En febrero, van a ser tres años que no consumo. Me había olvidado de lo que es vivir sin droga, lo único que te hace la droga es perder en el amor, no querer pensar, no querer sentir nada”, logró razonar durante el tratamiento. Sigue leyendo

“No hacía falta el atropello”

Sofía se sintió maltratada durante un operativo de clausura de una whiskería en la que trabajaba. Promesas de llamados que nunca llegaron.

Por Laura Giubergia

Sofía engrosa la listas de “mujeres rescatadas” en procedimientos de clausura a prostíbulos y whiskerías que informa la Provincia. “Yo no soy rescatada de nada, yo hago esto porque quiero, y este es mi trabajo”, afirma sin titubear esta mujer que hace casi dos décadas que se dedica a la prostitución.

Cuando se aprobó la ley provincial de lucha contra la trata de personas, Sofía trabajaba de ‘copera’ en una whiskería de Villa Allende. Había llegado ahí luego de muchos años de captar clientes en la vía pública. “La persecución policial me empujó a meterme en algún lugar más seguro”, cuenta. Sigue leyendo

“Marita” Verón, el fallo: Una condena al fracaso de la investigación

Por Juan Federico

En Tucumán quedó en evidencia un mal que aqueja a la mayoría de las provincias: el juicio de “Marita” se desmoronó, según ya adelantó el Tribunal –aunque falta conocer los fundamentos de tamaño fallo–, porque la investigación previa, motorizada por fiscales de Instrucción y ejecutadas por policías, fue un inmenso fiasco.

Una treta en la que hubo demasiadas complicidades para que nada concreto llegara a los expedientes.

Susana Trimarco se ha cansado de reiterar en estos 10 años que cada vez que iban a allanar los prostíbulos riojanos de los acusados, siempre recibían un alerta que les permitía “limpiar” todo a tiempo.

Esto surge de los dichos de las siete víctimas de explotación sexual que la propia Trimarco se encargó de buscar, cuidar, devolver a la vida y llevar como testigos. Porque todo esto fue, durante años, el esfuerzo de una solitaria mujer desesperada por encontrar a su hija desaparecida. Sigue leyendo

Sospechan que Jimena fue descuartizada

La joven de 22 años, madre tres hijas, está desaparecida desde marzo último. Los detectives y su familia ya hablan de que buscan “un cuerpo”.

Por Juan Federico

¿Qué pasó con Jimena Natalí Arias? La joven de 22 años, madre de tres pequeñas niñas de 6, 4 y 2 años, está desaparecida desde los primeros minutos del martes 6 de marzo último.

Aquella noche, un joven compañero de trabajo la dejó en el portal del barrio Ciudad Evita, en la zona sur de la capital cordobesa. La separaban tres cuadras y media de su casa, pero jamás llegó.

Hoy, la investigación de la fiscalía de Distrito 2 Turno 6, a cargo de María Antonia de la Rúa, se orienta a la búsqueda de un cuerpo, de un cadáver. Un crimen es la principal hipótesis de la que se guían los investigadores que intentan desenredar la madeja de silencio y miedo que rodea al caso. Una telaraña que en los últimos tiempos se ha ido desdibujando, a partir del ofrecimiento de una recompensa y el hastío de los vecinos hacia un grupo del barrio en particular. Sigue leyendo

Eslabones

Por Juan Federico

“Un medio de vida para muchos que ahora deberá cambiar”. Los “quioscos” de venta de pastillas, “porros” y “ravioles” se convirtieron, a través de más de una década sin políticas sociales que hayan repercutido de manera favorable, en lo que describe un hombre que desde años bucea en los trasfondos del narcotráfico.

Hoy, cuando los policías irrumpen en unas de las cientos de bocas de expendio de drogas que hay sólo en la ciudad de Córdoba, detienen a hombres, mujeres y a jóvenes que hace poco dejaron de ser niños. Son los eslabones más visibles y débiles de una pirámide que tiene, en su vértice, a anónimos y hasta ahora impunes acaudalados. Sigue leyendo

En seis días ya cerraron nueve “quioscos”

Fueron detenidas 11 personas, entre hombres y mujeres. Para la Policía, ahora hay mayor celeridad para realizar los procedimientos.

Por Juan Federico

Desde la 0 del sábado pasado, hasta ayer a la madrugada, la Policía de Córdoba ejecutó nueve allanamientos contra “quioscos” de drogas de la Capital. Hubo 11 detenidos y en sólo un caso se dio participación a la Justicia Federal ya que existe la presunción de que se esté ante un eslabón más importante del organigrama “narco”.

Se trata de los primeros ­operativos desde que el sábado 1º de este mes comenzó a regir la nueva ley provincial 10.067, que persigue la venta al menudeo de pastillas, marihuana y cocaína. Sigue leyendo

Las “Maritas” cordobesas

En septiembre de 2011, en Piquillín, se buscaron restos de una joven prostituida que fue presuntamente asesinada. La investigación dejó al descubierto la impunidad con que operan los prostíbulos.

Por Juan Federico

Sola. Sentada en su cama sin pies de caño ni de madera. Al igual que algunas celdas, una base de material y, arriba, el colchón ralo. Al lado, separado sólo por una cortina desecha, el baño de la pieza, un espejo mugriento, un inodoro y un bidé casi pegados e inmundos, junto a un tachito para tirar todo allí.

Cuando los policías irrumpieron, en la madrugada aún oscura del 27 de septiembre, la encontraron con los ojos abiertos, sin entender semejante despliegue. La psicóloga policial le habló despacio, con palabras dulces, como hacía mucho que no escuchaba, y le pidió que se cambiara. La llevaron a la ciudad de Córdoba, para una mejor contención.

Fue difícil que tomara confianza. Dijo no querer volver nunca más allí, a esa inmundicia llamada “El deseo de las vampiras”, a la vera de la ruta 19, cerca de Piquillín. Pero también dijo no querer denunciar nada, que ella se sentía libre de hacer lo que quería. Sigue leyendo