Archivo mensual: abril 2013

Imputarán a comisarios por trata

Es por la investigación a una cooperadora policial no autorizada que cobraba aportes de al menos un prostíbulo y de distintos comerciantes.

Por Juan Federico

El fiscal federal Nº 1, Enrique Senestrari, que investiga a una cooperadora policial que funcionaba de manera clandestina en torno de las comisarías 1ª, 9ª y 10ª de la ciudad de Córdoba, resolvió imputar por el supuesto delito de trata de personas a los comisarios implicados en la investigación.

Al parecer, la asociación civil cobraba aportes de al menos un prostíbulo y de distintos comerciantes. Se trata de una cooperadora creada por civiles con el objetivo de recaudar fondos para colaborar con las comisarías.

El viernes 12 de este mes, dos personas (de apellido Iturrioz y Freytes, y buscan a una tercera, Olmedo) fueron imputadas por el supuesto delito de cohecho, ya que se sospecha que el dinero recaudado era distribuido entre los jefes policiales de las comisarías, según informaron fuentes judiciales.

La pesquisa surge a partir del allanamiento del prostíbulo “Majas”, que funcionaba en calle Tucumán. Sigue leyendo

Los que faltan

Desde 2004 a esta parte, 18 adolescentes que alguna vez transitaron los pasillos del Ipem 338, de Marqués Anexo, murieron en episodios violentos. Trece de ellos, por heridas de arma de fuego; cuatro, en siniestros viales; y uno, ahogado. Ya habían desertado del colegio cuando se toparon con la muerte.

Por Juan Federico

Marqués Anexo es un barrio con varias fronteras invisibles, violentas, divididas, enfrentadas. Adolescentes que matan y mueren. Dos crímenes en sólo seis días, entre el domingo pasado a la noche y el viernes a la mañana, volvieron a dejar al descubierto la fragilidad social de ese sector. Otro joven malherido se aferra a la vida en una cama de la terapia intensiva del Hospital de Urgencias. Tiros a toda hora. Cocaína, “porros”, pastillas, como trasfondo de un negocio enorme del que algunos vecinos sólo ven las migajas, desparramadas para que se maten como perros alrededor de un solo hueso.

Una zona de la ciudad de Córdoba donde sólo parece existir un dique de contención: el Ipem 338 “Doctor Salvador Mazza”, en el que las grietas duelen cada vez más. Desde 2004 a esta parte, por lo menos 18 pibes de 13 a 22 años y que alguna vez caminaron por los pasillos de la escuela murieron en episodios violentos. Chicos y adolescentes que ya habían desertado del colegio y que se toparon con la muerte mucho antes que en otros barrios de la Capital. Condenados de antemano por nacer en un sector donde lo que falta es mayoría.

De un relevamiento realizado entre diferentes personas de Marqués Anexo, surge que a 13 de los que murieron los mató un balazo. Fueron a asaltar, discutieron con un familiar o un vecino, manipulaban un arma, se atrevieron a la “ruleta rusa” o se quitaron la vida abrumados por el consumo de drogas y la desesperanza (Infografía).

A otros tres, la muerte los alcanzó en moto. Un adolescente fue atropellado. Y otro se ahogó en un río.

Muchos de ellos hoy son recordados en grutas que se levantan en diferentes lugares del barrio. Heridas abiertas de un sistema que fracasa. De los 70 alumnos que, en promedio, ingresan en el primer año del Ipem 338, muy pocos son los que terminan 6º año. Hoy, el curso tiene 25 alumnos; según cuentan los propios estudiantes, una cifra “récord”. “Son héroes –sintetiza un padre–, acá, terminar el colegio vale el triple”. Sigue leyendo

Se impone el código del silencio en el “narcosecuestro”

Ayer declararon los padres de los jóvenes secuestrados. Uno dijo recordar poco y nada, mientras que para el otro “se trató de una broma”.

Por Juan Federico

–Ramón Nicolás Herrera. 22/02/67. Cuatro hijos, de entre 21 y 12 años. Fletero. A Jatib lo conozco desde la cárcel, yo trabajaba en la cocina y lo veía a él y a los tíos.

–¿Qué sabe del hecho? –preguntó el fiscal Maximiliano Hairabedian.

–Nada. Nada, nada.

–¿Sabe si exigieron dinero?

–No me acuerdo.

–¿Sabe por qué lo secuestraron a su hijo?

–No lo sé, sé que a la hora y media ya estaba en casa (…) Para mí ha sido todo una equivocación o una broma.

–Usted en una declaración anterior dijo cosas totalmente distintas: que su hijo lo llamó pidiendo plata, y usted dijo que se quedara tranquilo, que suponía quiénes podían ser (los secuestradores). ¿Tiene miedo? ¿Por qué ahora dice cosas tan distintas?

–Nooo, ¿miedo a qué? Yo no sé si fue secuestrado, si a la hora y media volvió a la casa.

–Esta es una flagrante mentira, solicito al Tribunal que remita los antecedentes del testigo por falso testimonio. Sigue leyendo

Guerra de bandas en Marqués Anexo

El domingo a la noche, un adolescente de 16 años murió baleado por la espalda en ese barrio. Un día antes, otro joven recibió un tiro en el cuello. Los asesinos, prófugos, tienen la misma edad. Amenazas, armas y droga en un cóctel que parece no tener fin.

Por Juan Federico

Leandro Narváez (16) recorrió en moto las cinco cuadras que separaban su casa del domicilio de Mauricio Rodríguez (19), en barrio Marqués Anexo, en la ciudad Capital. Era domingo y la medianoche se acercaba. En realidad, sabía que no iba a ver a Mauricio, quien desde el sábado pelea por su vida en el Hospital de Urgencias. Sólo quería preguntar a los padres por la salud de su amigo. Cuando volvía, la traición le llegó por la espalda. Recibió tres balazos en Los Precursores y 9 de Julio. “Se arrastraba y pedía: ‘Mami, no me llevés’, porque la mamá murió hace poco”, recordaba ayer una vecina. La víctima dejó de respirar a los pocos minutos. Su moto desapareció.

Horas antes, la violencia extrema ya había dejado su huella en esa zona. Rodríguez iba en moto, cerca de su casa, cuando lo cruzó una banda de jóvenes. Primero le dispararon por atrás. Cayó al suelo y suplicó: “Por favor, no me maten”. Lo quisieron rematar y el balazo le dio en el cuello. Su estado de salud es delicado.

En el Urgencias, un piso más arriba, está internado otro joven del sector, de la banda rival. Por ello, en estos días, los cruces y amenazas entre allegados de ambos chicos han sido frecuentes en el hospital. Sigue leyendo

Eslabones cortos de una cadena inmensa

¿Quiénes son los que ponen el cuerpo en la guerra silenciosa de los “narcos” en los barrios de Córdoba? ¿Quiénes están detrás de una olla, donde la pasta base de Bolivia se transforma, en una villa cordobesa, en clorhidrato de cocaína? ¿Quiénes todos los días llevan la droga de un punto a otro, caminando o en moto? Sigue leyendo

Una lógica propia y temeraria

No son pocas las escuelas cordobesas en las que durante los recreos los chicos juegan a ser “narcos”, “tranzas”, con el propio lenguaje de los mafiosos. Con los maestros hablan, con toda naturalidad, de tiros, peleas y más violencia.

Por Juan Federico

Antes de Danesa, fue Facundito. Después, Morena. Niños, todos, víctimas del absurdo. En la 5ª, al sudeste de la ciudad de Córdoba, vivir no significa lo mismo que en otros barrios de la ciudad de Córdoba. La vida, el día a día, es sinónimo, entre otros puntos, de balazos, enfrentamientos, drogas, “cocinas”, “teros”. Una violencia institucionalizada, 
en el sentido de acostumbramiento, aunque no por ello, deja de doler.

Una sociedad dentro de otra más grande y que, en muchos casos, ignora lo que allí pasa. “Es un mundo de carencias materiales y afectivas, y también un universo en el que la violencia interpersonal se hace presente con intermitente pero brutal frecuencia”, escribieron el sociólogo Martín Auyero y 
la maestra María Fernanda Berti en “Toda violencia se paga”, artículo en el que intentaron trazar cómo los más chicos digieren tantas amenazas cotidianas en Ingeniero Budge, un barrio caliente del conurbano bonaerense.

Una descripción que bien vale para diferentes sectores de la Capital cordobesa, lugares que en los últimos tiempos, poco a poco, se fueron convirtiendo en territorios con una lógica propia y te­meraria. Sigue leyendo

A 3 años, ¿quién se acuerda de Danesa?

Su madre vive en la pobreza. Trabaja en el mismo cementerio en que fue sepultada la niña. La causa avanzó poco y ahora se espera poder realizar un peritaje.

Por Juan Federico

María Elena se asoma y pide un segundo. Luego, con gestos de dolor, baja por la derruida escalera que conduce a su casa de pasaje Cuba, en barrio Müller, al sudeste de la ciudad de Córdoba. “No doy más de la espalda”, cuenta. Durante la semana, se la rebusca limpiando panteones en el cementerio San Vicente, cerca de su casa. Entre 100 y 250 pesos cada siete días gana trabajando en el mismo lugar donde está enterrada su hija, Danesa Carnero, la pequeña de 3 años que apareció asesinada el miércoles 17 de marzo de 2010 en un descampado próximo a su casa.

“Ya hace tres años que la mataron, yo no sé qué pasa con el caso, pero para mí se va a saber qué sucedió”, empieza a decir. “Cada día la extraño más…”, intenta continuar pero su relato 
se detiene.

Danesa representa, hoy, una llaga abierta. Su nombre duele. Aunque a horas de haberse encontrado su cuerpo, la investigación policial encabezada por el fiscal Víctor Chiapero apuntó a un vecino de 14 años, que la habría ahorcado porque la niña le decía “orejudo sucio”. Sigue leyendo