Ausencias que duelen en Córdoba


En los últimos años, en la ciudad de Córdoba y en el interior, existen varias causas abiertas, sin resolver, por desapariciones de personas. ¿Qué hay detrás de cada una de estas historias?

Por Juan Federico

Que alguien me diga si ha visto a mi esposo-, preguntaba la doña; se llama Ernesto X; tiene 40 años, trabaja de celador en un negocio de carros. Llevaba camisa oscura y pantalón claro. Salió anteanoche y no ha regresado; no sé qué pensar. Esto antes nunca me había pasado.

En 1984, el músico panameño Rubén Blades junto a su grupo compuso Desapariciones, un himno contra las dictaduras y todos los regímenes autoritarios de América latina. Un tema que con el correr de los años fue musicalizado por diferentes bandas de la región y que hoy es, también, una denuncia contra la violencia que inunda a esta parte del mundo.

Llevo tres días buscando a mi hermana, se llama Altagracia, igual que la abuela. Salió del trabajo pa’ la escuela. Tenía puestos unos jeans y una camisa blanca. No ha sido el novio. El tipo está en su casa. No saben de ella en la PSN, ni en el Hospital.

Jimena Natalí Arias; Facundo Rivera Alegre; Yamila Cuello; Pedro Chirino; Mariela Bessonart; Nicolás Sabena…son algunos de los nombres de las personas que faltan en Córdoba en los últimos años. Sus familias no dejan de buscar.

Facundo Rivera Alegre

Que alguien me diga si ha visto a mi hijo. Es estudiante de Pre Medicina. Se llama Agustín. Es un buen muchacho. A veces es terco cuando opina. Lo han detenido. No sé qué fuerza. Pantalón blanco, camisa a rayas. Pasó anteayer.

Desde la madrugada del domingo 19 de febrero de 2012, Facundo Rivera Alegre es sinónimo de impunidad. Su nombre y su rostro hoy le dan forma a una recompensa de 200 mil pesos ofrecida por la fiscalía y el Ministerio de Seguridad.

Su caso es también una compleja telaraña donde aparecen diferentes hipótesis: “ajuste de cuentas”, “narcotráfico”, “abuso policial”. Y en la que también se enredan mezquindades políticas.

Para la fiscalía, esa madrugada, tras salir del baile que el cuartetero Damián Córdoba hizo en el Estadio del Centro, Facundo caminó para ir a buscar el ómnibus que lo iba a llevar a la zona del cementerio San Vicente, un sector caliente del narcotráfico local. Se cree que iba a comprar, por encargo, unos gramos de cocaína. A partir de entonces, se lo tragó la tierra. Se cree que discutió con alguien o que le quisieron robar.

En concreto, se sospecha que lo mataron y, por razones que aún nadie puede explicar, hicieron desaparecer el cuerpo. Dos familias vinculadas con el submundo “narco” aparecen como las más nombradas en los pocos datos que desde la zona llegan a los investigadores.

Su madre, Viviana Alegre, no apunta en igual dirección. “Si fue un ajuste por drogas, no hacen desaparecer el cuerpo, lo exhiben como lección para el resto”, supo razonar en cada marcha mensual que organiza para que no se olviden de buscar a su hijo, padre de una nena que cumplió un año en su ausencia. Para la mujer, Facundo pudo haber sido víctima de un abuso policial. “A mi hijo lo hostigaban siempre”, no se cansa de denunciar.

Más de 20 rastrillajes sin éxito sólo han servido, hasta hoy, para acrecentar un misterio que no encuentra respuestas. ¿”Narcos” y policías pueden hacer una sola pista?

Yamila Cuello

Clara Quiñones se llama mi madre. Es un alma de Dios, no se mete con nadie. Y se la han llevado de testigo, por un asunto que es no más conmigo. Y fuí a entregarme, hoy por la tarde y ahora no saben quién se la llevó del cuartel.

Yamilia Elizabeth Cuello tenía 21 años. El domingo 25 de octubre de 2009, le dio un beso a su abuela y le pidió que pusiera el agua a calentar. Me voy a comer a los de unos amigos y vuelvo a bañarme, le dijo. Caminó las siete cuadras que la separaban del almuerzo. Al terminar, saludó a todos y enfiló de nuevo hacia lo de la abuela, en barrio Coronel Olmedo. Hasta ahí llega el expediente judicial que hoy, luego de idas y vueltas, está en la justicia Federal. Es la única causa de desaparecidos en la provincia en la que se investiga trata de personas.

La Justicia al principio investigó con gendarmes que hasta le pidieron dinero a la abuela para ir a ver a una vidente. Nunca se supo nada. Su hermana Soledad hace de todo para juntar unos pesos e imprimir afiches para divulgar su rostro. Su nombre hoy no le da forma a ninguna recompensa. “Mis hijos -dice Soledad- sueñan que Yamila los va a buscar al colegio”. Yamila es sólo una ilusión.

Jimena Natalí Arias

Desde la medianoche del domingo 5 de marzo de 2012, Jimena Natalí Arias es sinónimo de horror. Hoy, su rostro y su nombre le dan forma a una recompensa de 100 mil pesos que ofrece la Justicia y el Ministerio de Seguridad para el que pueda aportar algún dato que permita dar con ella.

La joven de 22 años, madre de tres pequeñas de 6, 4 y 2 años, aquella noche de domingo había salido a pasear con un muchacho al que conoció en la grasería donde trabajaba, camino a Remedios de Escalada. Estaban empezando una relación afectiva y él, antes de dejarla en el ingreso a barrio Ciudad Evita, donde Jimena vivía junto a su familia, le regaló una remera. Se despidieron con un “mañana hablamos” que nunca se hizo realidad.

Jimena tenía que caminar menos de 300 metros para llegar a su casa. Jamás traspasó la puerta de entrada. Para la investigación, así como para la familia de Jimena, pasó lo peor. “Se busca un cuerpo”, es la frase que se escucha cuando se indaga por ella. Se hicieron excavaciones en el ingreso de Ciudad Evita, pero hasta ahora no se encontró nada.

Sí se halló, a los tres meses de estar desaparecida, su teléfono celular y el par de zapatillas que vestía cuando su rastro se hizo interrogación. Alguien en el barrio los vendió por sólo 70 pesos. Por ello, quedaron detenidos Rubén Almirón (23) y Alberto Torres (20), vecinos del barrio. Sobre el primero, con antecedentes penales por abuso sexual, se cierra hoy el círculo de la pesquisa, liderada por la fiscal María Antonia de la Rúa y ejecutada por el Centro de Investigación Criminal (CIC) de la Policía Judicial. Desde hace unos meses, un manto de silencio cubrió al barrio sobre este caso.

Asalto. Abuso sexual. Y asesinato. De esta manera se resumen los últimos minutos de Jimena, según la principal hipótesis.

Otras búsquedas

No son las únicas deudas pendientes en la ciudad de Córdoba. El abogado Pedro Chirino desapareció el 1º de febrero de 2008.

En el resto de la provincia, los casos se multiplican. Miguel “el Gaucho” Vera fue visto por última vez el 8 de abril de 2001 en Cerro Negro. Recién en noviembre del año pasado, al ser llevado a juicio, su hermano confesó el crimen, pero el cuerpo jamás apareció.

En Villa María buscan desde el 28 de septiembre de 2005 a Mariela Bessonart. Otra ciudad que tiene su misterio inconcluso es Laboulaye, donde el 6 de diciembre de 2006 desapareció Andrea Marina del Fa Svolos, de nacionalidad estadounidense, embarazada de 8 meses.

En Río Cuarto, el 14 de diciembre de 2008 comenzó una incógnita llamada Nicolás Sabena. Para su madre, lo mataron. En el trasfondo de la causa aparece el narcotráfico.

En la extensa y desolada Pampa de Olaén, el misterio lleva el nombre de Pedro Luis Murúa. Este peón rural de 38 años está desaparecido desde el 6 de octubre de 2012. Se sospecha de un crimen, pero hasta ahora no hay indicios.

Anoche escuché varias explosiones. Tiros de escopeta y de revólveres. Carros acelerados, frenos, gritos. Eco de botas en la calle. Toques de puerta. Quejas. Por Dioses. Platos rotos. Estaban dando la telenovela. Por eso nadie miró pa’ fuera.

Violencia urbana es el término utilizado para englobar aquellos crímenes ajenos a los episodios de inseguridad. Engloba las riñas callejeras y, sobre todo, los ajustes de cuentas con el narcotráfico como raíz, casos cada vez más frecuentes en la provincia. Hoy, se estima que casi el 60 por ciento de los crímenes que suceden en Córdoba tienen esta denominación.

¿Adónde van los desaparecidos? Busca en el agua y en los matorrales. ¿Y por qué es que se desaparecen? Porque no todos somos iguales. ¿Y cuándo vuelve el desaparecido? Cada vez que los trae el pensamiento. ¿Cómo se le habla al desaparecido? Con la emoción apretando por dentro. (Desapariciones, Rubén Blades)

Publicado en el diario La Voz del Interior, Córdoba, Argentina, el viernes 23 de agosto de 2013.

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