Archivo mensual: diciembre 2013

Otro asesinato en un barrio azotado por los tiros

Franco Tapia tenía 18 años y ayer a la madrugada murió atacado a balazos cuando se encontraba junto a sus amigos en Marqués Anexo. Otro adolescente sería el autor.

Por Juan Federico

Las tragedias, dicen, sirven para aprender. De lo contrario, las sociedades quedan condenadas a repetirlas, sufrir y llorarlas una y otra vez. Marqués Anexo, o mejor puesto, el conglomerado de sectores que se aglutinan en estas manzanas ubicadas al noroeste de la ciudad de Córdoba, entre la Cornelio Saavedra y las vías del tren, es un símbolo de las respuestas eficaces que jamás llegan.

Franco Tapia, un adolescente que en marzo había cumplido los 18 años, que ya estaba lejos del sistema escolar del que desertó temprano, empleado de una firma de limpieza, que juntaba los billetes para comprar su primera moto, murió en los primeros minutos de ayer cuando estaba reunido junto a otros amigos de El Pueblito, una de las fronteras invisibles de Marqués Anexo, debajo de una mora, en calle 9 de Julio a unos 20 metros del cruce con La Recova.

La dirección no es un mero dato. En diagonal, en agosto pasado, otro joven de 22 años fue malherido de un balazo. Tres adolescentes iban a cobrar un “rescate” por una moto que habían robado, pero en el camino se asustaron y dispararon sin ver, hiriendo a Juan José Nievas, que era ajeno a todo. Salvó su vida de milagro.

Antes, a unos 100 metros de esa mora, el 21 de abril, Leandro Narváez (16) fue asesinado por otros tres adolescentes de la misma zona.

A poco más de 200 metros de allí, en mayo, se produjo el homicidio de Brian Rivas (20), que había discutido con un grupo de vecinos porque les recriminaba el robo de su moto. Sigue leyendo

“La historia del país es la historia del narcotráfico”

El investigador de la Universidad Nacional de Belgrano, Norberto Emmerich, analiza cómo los narcos empezaron a controlar territorios a partir de los vacíos que dejó el Estado. Apunta a las complicidades políticas y policiales. Sostiene que la ruta del dinero es la menos perseguida. Reclama por control de fronteras.

Por Juan Federico

“La historia del país es la historia del narcotráfico. El ‘narco’ da respuestas a una situación de la que nadie responde. En José León Suárez había una fábrica para seis mil operarios. Cuando cerró, se perdió la ligazón social, hubo una ruptura familiar, el padre dejó de tener derechos amparados por un sindicato y lentamente se fue resquebrajando la unidad familiar. Es ahí cuando aparece el ‘narco’, que le ofrece al hijo de esta persona desempleada generar ingresos mayores que los de su padre”.

La definición es de Norberto Emmerich, quien es investigador de la Universidad Nacional de Belgrano y especialista en narcotráfico. Sigue leyendo

Indefensos

Trece niños fueron asesinados este año. Ocho de ellos perdieron la vida a manos de un familiar de su círculo íntimo. Nueve de esos crímenes ocurrieron en la ciudad de Córdoba.

Por Juan Federico

Lisandro, Morena, Tamara, ­Andrés, Nicolás, Marianela y ­Nicole. Bebés recién nacidos. ­Chicos que se estaban asomando a la vida. Historia truncadas. Sueños rotos. Futuros que no llegan.

Hasta hoy, este año 13 bebés y chicos de hasta 13 años han sido asesinados en la provincia. Trece casos que desnudan la peor cara de una sociedad que parece acostumbrarse, bajo la fuerza de los golpes, a una violencia que no tiene nada de natural.

La cifra casi duplica a los siete homicidios contra bebés y niños anotados en 2012.

En ocho de estos crímenes, los pequeños fueron asesinados por alguien de su círculo más íntimo, de lo que debería ser su aura protectora. En seis de los casos, fueron sus padres o padrastros quienes los mataron en la misma casa donde construían una familia. En otros dos, niños con minutos de vida murieron a manos de las madres, apenas nacieron.

Pero también la violencia exterior, puertas afuera, se ensañó con los más chicos. Sigue leyendo

¿Yo, el otro o nosotros?

Por Juan Federico

¿Quién es el otro? ¿El enemigo al que es necesario exterminar? ¿O la cara que nos devuelve el espejo? ¿Es mejor depositar en él nuestras miserias como sociedad o hacernos cargos de las fallas de un tejido cada vez más carcomido?

Córdoba ha vivido, una vez más, jornadas históricas. Todos los cordobeses recordarán por siempre cómo sufrieron la noche del martes 3 de diciembre y la madrugada del miércoles 4. Una protesta policial por mejora de sueldos, un reclamo digno y justificado, derivó en un acuartelamiento que dejó a los vecinos librados a su propia suerte.

Los saqueos comenzaron el martes a la tarde y ya a la noche se vivieron escenas dramáticas. Tremendas de comprender y analizar. ¿Acaso los cordobeses necesitamos de un policía armado en cada esquina para no robarnos? ¿O es que hubo algún aditamento extra que propició esta escalada inusitada de saqueos?

El miedo es nuestro peor enemigo, porque nos deja sin razón y nos empuja a la irreflexión. Sólo así se entiende cómo los discursos discriminadores, sin sentido, coparon la boca de muchos cordobeses. Creer que todos los que iban a saquear eran jóvenes morochos de barrios marginales es una reducción tan absurda como peligrosa. No sólo por el enorme prejuicio que deja al descubierto la chatez educativa de una sociedad en su conjunto, sino también por la absoluta falta de sentido a la hora de intentar pensar esta crisis inédita que sacudió a la provincia. Sigue leyendo

Futuro hipotecado

Por Juan Federico

Febrero: Tamara, Villa Urquiza.

Marzo: Morena, Müller.

Abril, Mayo, Diciembre: Leandro Narvárez, Brian Rivas, José Romero, Marqués Anexo.

Octubre: Maximiliano Valdéz, villa La Tela.

Norte, sur, este y oeste de la ciudad de Córdoba. Chicos y jóvenes muertos y malheridos. “Qué locura”, piensa el vecino que lee el diario o mira el noticiero. “Matarse porque sí”, resopla. Pasa de página o de canal. El dolor ajeno se hace lejos.

En Córdoba, el futuro está hipotecado. Chicos y jóvenes que mueren y matan. En muchos barrios de la Capital, vivir vale lo mismo que morir. Un adolescente busca un revólver y asesina a otro. Una mala mirada, celos, una disputa territorial, un “quiosco” de drogas al menudeo o una mala muestra de virilidad. Cualquiera puede ser el motivo.

“El Estado ausente”, repetimos los periodistas. ¿Ausente? Para nada. El Estado deja hacer, libera territorios, deja a los vecinos a la impiadosa mala suerte. El Estado está presente en su ausencia. Una bala hoy te puede tocar. O mañana. O pasado. El Estado que se replegó, que no le importó la suerte de miles de cordobeses. Que dejó que los “quioscos” proliferaran, no vaya a ser cosa que la gente no tenga ingresos y salga al Centro. Lejos del Centro. Mejor que se queden en sus barrios, en sus villas. Que se maten allí. Pero lejos del Centro. Sigue leyendo

Malos ejemplos

No es descomposición social: lo que ocurrió es consecuencia de lo que vivimos.

Por Juan Federico

No es descomposición social: lo que ocurrió es consecuencia de lo que vivimos. El ejemplo son los que gobiernan; la sociedad ve los ejemplos de corrupción e impunidad”. Mientras se tomaba la cabeza, agotado, tras horas demasiados intensas en el Hospital de Urgencias, el médico Norberto Brusa, acostumbrado a casos extremos, intentaba trazar una explicación de las peores horas que Córdoba recuerde en muchos años.

El masivo saqueo dejó al descubierto cómo gran cantidad de cordobeses, sin la Policía en la calle, dejaron aflorar sus pulsiones más retorcidas. Robaron de manera abrupta una cifra de comercios y casas particulares que impresiona. En los noticieros, se pudo observar a hombres y mujeres cargando aires acondicionados, televisores y mesas, sin avergonzarse siquiera al quedar registrados por una cámara. Incluso, cuando los periodistas les preguntaron por qué robaban, negaron que lo estuvieran haciendo.

Al buscar una explicación mejor para este fenómeno, se pueden trazar paralelismos interesantes. De cómo son absorbidos los discursos emanados desde el poder. ¿Qué diferencia existe entre el funcionario que, sin ponerse colorado, afirma, a todo el país, que no existe inflación y el vecino que responde que no roba, pese a que traslada una caja enorme? Sigue leyendo

En el Hospital de Urgencias hubo pacientes armados, amenazas y robos

Varios de los heridos evitaron quedar registrados en el libro de ingresos. Muchos fueron llevados por familiares o amigos. El nosocomio opera bajo “código Rojo”. Hay pacientes en los pasillos y se cerraron todas las puertas.

Por Juan Federico

El guardia de seguridad abre la puerta de marcos rojos y sale hacia el ingreso por el que llegan las ambulancias, en el Hospital de Urgencias, de la ciudad de Córdoba. Faltan algunos minutos para el mediodía de ayer, y el nutrido grupo de personas que se guarece del sol bajo los árboles mira con expectativa.

El hombre de camisa blanca grita tres apellidos. Algunos se paran, caminan hacia él y recién entonces logran traspasar el ingreso del principal centro de emergencias de la provincia. El médico de guardia le informará cómo se encuentra su familiar, internado tras los episodios de violencia ocurridos entre el martes a la tarde y el miércoles a la mañana.

El Urgencias opera bajo “código Rojo”, lo que significa que está en medio de un “evento adverso”, antes, llamado “desastre”, a partir de la dramática sucesión de episodios delictivos del martes y miércoles, mientras gran parte de los policías estaban acuartelados en el Comando de Acción Preventiva (CAP) del Distrito 5.

Fueron horas calientes en las que la violencia de las calles también se trasladó hacia el interior del hospital. No sólo con lesionados, también materializada en amenazas, armas y robos. Sigue leyendo