Escuchas a narcos involucran a policías


En las intervenciones telefónicas a una banda sospechada de vender cocaína en un bar ubicado a dos cuadras de la Jefatura de Policía, en la ciudad de Córdoba, quedó en evidencia cómo un grupo de efectivos actuaba en connivencia con los investigados.

Por Juan Federico

–El civil (en referencia a un policía), ¿está ahí contigo?

–Ha dejado su número para que lo llames. (…)

–Es un cana, ha venido acá a hablar. (…)

–Escuchame, (el cana) me dijo que estaba metido en el procedimiento, tiene fotos, tiene un laboratorio, tiene todo y que él puede hablar para que salgan los chicos, que lo llamés urgente.

(Fragmento de las intervenciones telefónicas a una banda acusada de vender cocaína en barrio Alberdi, de la ciudad de Córdoba).

………………………………………………..

Durante 10 meses, los efectivos de la Secretaría Federal de Inteligencia de Drogas y Crimen Organizado (Sefidco), de la Policía Federal, estuvieron tras los pasos de un grupo de personas que, según se sospechaba, vendían desde hacía años cocaína utilizando como “pantalla” un bar de barrio Alberdi, de la ciudad de Córdoba.

Durante los seguimientos, detectaron que había uniformados de la Policía provincial que actuaban en connivencia con los investigados.

Son horas de grabaciones en las que, según los investigadores, se puede rastrear cómo los agentes presionaban para que les entregaran dinero a cambio de dejar que continuara funcionando el mercado ilegal de la droga.

“Los policías de la Provincia les pedían dinero todo el tiempo, decían que era para no mandarles los procedimientos o para avisarles cuándo iba a ocurrir un operativo”, describió una fuente federal.

Finalmente, durante febrero y marzo último, los efectivos de la Sefidco concretaron las detenciones.

Ocho personas, siete de ellas oriundas de Perú, fueron imputadas de diversos delitos; entre ellos, el de asociación ilícita, una figura penal jamás utilizada en la lucha contra el “narcomenudeo”, según lo dispuso el fiscal de 30ª Nominación del Fuero Provincial contra el Narcotráfico, Marcelo Fenoll.

Los detenidos fueron identificados como Rosa Elvira Calderón Guevara y Dionisio Elmer Juárez (alias “el Bombón”), imputados por los supuestos delitos de “comercialización de estupefacientes, tenencia de estupefacientes con fines de comercialización y asociación ilícita en calidad de jefes”; Marco Antonio Lázaro Alfaro, Richard John Huaman Zulueta, Erwing John Huaman Zulueta, acusados de “tenencia de estupefacientes con fines de comercialización y asociación ilícita”; Luisa Rosalía Calderón Guevara, Rosario Samuel Guevara Calderón y Soraya Emilia Olguín (la única cordobesa), a los que también se les endilga el delito de “asociación ilícita”, según publicó en esa oportunidad La Voz del Interior .

La banda utilizaba, desde hacía años, la fachada de un restaurante ubicado en Chubut casi Colón (a menos de 200 metros de la Central de Policía). De acuerdo a lo que pudieron establecer los investigadores, además de comida peruana y pollos, allí se vendía la cocaína “alita de mosca” (de mayor calidad), a 130 pesos la dosis.

También se detectó que comercializaban el otro extremo de esta droga, una suerte de “paco”, a 60 pesos. “No es igual al ‘paco’ de Buenos Aires; en este caso, era como la pasta base sin procesar”, agregó un informante en esa oportunidad.

Durante la extensa investigación, fueron demorados más de 30 consumidores, quienes referían que la droga “alita de mosca” que allí compraban “era la mejor del mercado cordobés”.

La pista policial

Tras estos operativos, el fiscal Fenoll comunicó a través de un oficial al Tribunal de Conducta Policial que había un grupo de policías vinculados a esta banda. Como no estaban identificados, remitió los antecedentes que constaban en la causa para intentar establecer las identidades.

Según ya adelantó este diario el pasado 24 de abril, en las investigaciones se logró establecer que la supuesta cabecilla de la banda, Rosa Elvira Calderón Guevara, tenía contacto con diferentes policías. Incluso, en más de una oportunidad, la mujer habría avisado a sus presuntos cómplices que en unas horas iban a ser allanados.

Al parecer, los efectivos no serían del área de Drogas Peligrosas, sino que podrían pertenecer a la división Investigaciones o a las patrullas de Alberdi y Villa Páez, el sector donde operaba la organización.

De acuerdo a las escuchas, a las que ahora tuvo acceso este diario a partir de fuentes que solicitaron anonimato, también figuraban policías como “clientes”, además de los que presuntamente solicitaban coimas.

En ese sentido, en los registros figura el siguiente diálogo:

–Habla el policía. No puedo ir porque están investigando los de la tercera (por la comisaría). Necesito comprar tres.

–Son 390 pesos (130 cada uno). Podemos encontrarnos en Colón y Chubut.

Se supone que el efectivo acordó comprar tres dosis de “alita de mosca”.

La causa ya fue girada a la Justicia federal, porque el fiscal Fenoll entendió que la organización también habría incurrido en el delito de “distribución de estupefacientes”, que excede la competencia provincial.

Por ello, recayó en el Juzgado federal Nº 1 de la ciudad de Córdoba, a cargo de Ricardo Bustos Fierro, fiscalía de Enrique Senestrari.

Detenida varias veces, siempre volvía a la calle (subnota)

La sospechosa de ser la cabecilla de esta banda ya estuvo detenida tres veces, siempre por drogas.

Cuando el 21 de marzo último fue capturada Rosa Elvira Calderón Guevara, señalada como una de las supuestas líderes de la banda investigada, los efectivos de la Policía Federal tuvieron que afrontar una situación que no estaba en sus planes.

Al ser sorprendida la mujer en la vía pública, al parecer a punto de realizar una transacción ilegal de drogas, ella, embarazada, intentó tragar la cocaína y esconderla, también, en la bombacha, por lo que debieron trasladarla de urgencia a la Maternidad Provincial.

Allí, los médicos constataron que en el interior de la vagina llevaba dos envoltorios de nailon termo-sellados que contenían en su interior una sustancia pulverulenta con presencia de clorhidrato de cocaína, con un peso total de 10 gramos.

Elvira, como es conocida en Alberdi y alrededores, ya había caído presa en otras oportunidades, siempre por presuntamente violar la ley de estupefacientes.

En octubre de 2008 había sido detenida tras el secuestro de 80 gramos de cocaína y seis meses después volvió a ser capturada, luego de otro allanamiento con hallazgo de droga en un bar-restaurante de Chubut casi Colón, Córdoba.

Mientras era investigada por los efectivos federales, en febrero de este año el local fue objeto de un extraño operativo por parte de la Policía provincial, en el que al buscar objetos robados, se allanó el bar y se encontraron 80 “ravioles” de cocaína y casi 20 mil pesos en efectivos.

Sin embargo, siempre Elvira recuperó la libertad al poco tiempo.

Calificada por los peritos del Servicio Penitenciario como una “líder negativa” dentro de los pabellones, su estadía en prisión era reducida no por los conflictos que generaba encerrada, sino porque en todas estas investigaciones la prueba era endeble, mal generada, sin una investigación sólida como base, lo que la terminaba favoreciendo en el ámbito judicial.

Ahora, con 10 meses de seguimientos, escuchas y allanamientos, los investigadores esperan que su estadía tras las rejas sea más prolongada.

Publicado en el diario La Voz del Interior, Córdoba, Argentina, el domingo 18 de mayo de 2014.

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