Narcos y policías


Las escuchas telefónicas que vinculan a traficantes con uniformados vuelven a dejar al descubierto el debate sobre el monopolio de la calle en lo que se refiere a mercados clandestinos.

Por Juan Federico

Los diálogos quedaron registrados en los casetes que utiliza la Secretaría de Inteligencia (exSide), la oficina que se encarga de las intervenciones telefónicas que son pedidas por la Justicia.

Lo que allí se escuchó no dejó dudas a los investigadores de la Sección Federal de Inteligencia de Drogas y Crimen Organizado de la Policía Federal (Sefidco): había policías provinciales que apañaban la venta indiscriminada de cocaína, en diferentes escalas.

Los operativos se concretaron días después y terminó con ocho personas detenidas y procesadas por la fiscalía provincial de lucha contra el narcotráfico. Al mismo tiempo, se libró un oficio al Tribunal de Conducta Policial para que se individualizara a los uniformados que actuaban en connivencia con estos traficantes, que tenían su base de operaciones en el bar “El Rico Pollo”, ubicado a escasas dos cuadras de la Central de Policía, en barrio Alberdi, de la ciudad de Córdoba.

Otra vez, quedó al descubierto cómo en Córdoba las organizaciones narcos que actúan a mediana escala se nutren de la protección de policías.

La investigación contra los traficantes ya está en manos del fiscal federal Enrique Senestrari, porque desde el fuero provincial se entendió que podría haber un delito mayor, que excedía la competencia local: se sospecha que además de vender cocaína de distinta calidad, la banda distribuía a “quioscos”, por lo que tampoco se descarta que hayan tenido una “cocina” en algún punto de la ciudad.

En este caso, al igual que en el “narcoescándalo”, la sospecha es grave: los policías, otra vez, con el monopolio de la calle y, por ende, del mercado ilegal de drogas. Sintetizado: efectivos regulando la venta de cocaína (aquí, cabe recordar que la banda fue desarticulada por otra fuerza policia)l.

Ahora, se cree que los efectivos involucrados no son del área de Drogas Peligrosas, sino de las patrullas de Alberdi y Villa Páez, o de Investigaciones Criminales.

“Eran varios policías los que les sacaban dinero todo el tiempo a esta gente (por los imputados). Algunos para no allanar, otros para avisarles de los operativos”, agregó un informante. Ninguno de ellos ha sido identificado hasta hoy, lo que significan que continúan activos en un sector donde las bandas de narcotraficantes son muchas más que las del “Rico Pollo”.

Publicado en el blog Criminis Causa, del diario La Voz del Interior, Córdoba, Argentina, el miércoles 21 de mayo de 2014.

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