En 13 meses le balearon a dos hijos en Marqués Anexo


Una familia huyó del barrio luego de que el hijo más grande recibiera un tiro en el cuello. Regresó por falta de dinero y ahora fue atacado uno de los más chicos, de 12 años.

Por Juan Federico

Hace poco más de un año, la familia huyó de Marqués Anexo. José Luis, taxista, y Silvina, ama de casa, tomaron a sus cuatro hijos (ya que el quinto estaba en terapia intensiva con un balazo en el cuello), cerraron las puertas y ventanas y abandonaron la casa de siempre. “Mi hijo no era de ninguna banda, no disputaba ningún territorio, el barrio casi se queda con la vida de él, que Dios los ayude, pero nosotros no vamos a volver más ahí”, resumió la madre aquella vez.

Horas antes, el 20 de abril de 2013, M. R. (19), el más grande de sus chicos, había sido atacado a traición en medio del barrio. Aquel sábado a la noche, tomó su moto recién comprada y salió a dar una vuelta. A las pocas cuadras, se topó con un examigo, “Nerola”, un adolescente de 18 que había cambiado de bando y tomado como enemigos aquellos con los que alguna vez había compartido la vida.

Lo persiguieron y lo balearon por la espalda. Un tiro le afectó el hígado y otro le reventó la carótida. M. R. salvó su vida por dos razones: la casualidad y los médicos del Hospital de Urgencias.

Un día después, “Nerola” asesinó a un amigo de M. R. Leandro Narváez (16).

Cuando La Voz del Interior publicó el caso de esta familia, desde el Ministerio de Desarrollo Social les ofrecieron una ayuda económica para rehacer el hogar en otra parte. Alquilaron en el otro extremo de la ciudad, en Coronel Olmedo.

M. R. se fue recuperando de a poco, y un año después volvió a trabajar. Un botón gástrico y otras cirugías que aún lo aguardan son las marcas de que aquel ataque aún no terminó para él.

Crímenes y venganzas
En la ciudad de Córdoba la violencia puede ser un suceso excepcional o endémico. Mientras que en algunos puntos las agresiones en extremo forman parte de la rarezas, en otros sectores aparece con una frecuencia brutal. Marqués Anexo es, desde hace tiempo, un símbolo de estos últimos lugares en los que la segregación urbana y socioeconómica conviven con las peleas y los tiros a toda hora.

A la fuerza de la repetición de asesinatos, venganzas, traiciones y balazos sueltos, este barrio de la zona norte de la ciudad de Córdoba, que en realidad les da nombre a tres fronteras invisibles entre urbanizaciones marginales –El Pueblito, Ramal Sur y villa El Nailon–, en los últimos meses escapó de la invisibilización para formar parte de las peores noticias de esta sociedad.

En sólo nueve meses, se produjeron cuatro homicidios (en un radio de sólo ocho cuadras) y muchas balaceras más.

Visibilizar esta sucesión de episodios violentos, que tiene a niños, adolescentes y jóvenes veinteañeros como protagonistas más visibles (aunque lejos están de ser los únicos) significa realizar un recorte de una realidad mucho más compleja en esa zona, en la que también aparecen ricas vivencias de sobreponerse a tantas adversidades estructurales.

Regreso a casa
El martes 3 de junio último, la familia volvió a Marqués Anexo. Sabían que nada había cambiado para mejor desde que se fueron, pero con la familia agrandada por la llegada de mellizos, se vieron obligados a recortar gastos, según cuenta José Luis. Por ello, decidieron prescindir del pago del alquiler y del traslado diario, y regresaron a la casa que les pertenecía.

El jueves último a la mañana, nueve días después de haber vuelto, un megaoperativo policial sacudió a El Pueblito. Se trató de otra muestra más de los allanamientos masivos ejecutados en las últimas semanas en diferentes puntos de la ciudad de Córdoba y en otras localidades de las Sierras Chicas.

Al mediodía, cuando los efectivos se retiraron, el balance era diferente: desde la fuerza aseguraron que hubo más de 30 detenidos por diferentes delitos (la mayoría, por contravenciones), que se secuestraron siete armas de fuego y algunos gramos de marihuana; en el barrio, se quejaban de que “levantaban” jóvenes sin documentos y que no tocaron a aquellos a quienes todos apuntan por distribuir la droga y las armas.

Mientras los policías levantaban la tierra de las calles del sector, Silvina buscaba inscribir a sus hijos en los colegios primario y secundario de la zona.

A la siesta, cuando ya los procedimientos habían finalizado, en la puerta de la casa familiar dos de los chicos, de 12 y 15 años, se reunieron con otros amigos del barrio. En total, eran nueve chicos de entre 13 y 17 años que veían pasar la tarde en la esquina de 9 de Julio y La Recova, a unos 50 metros de donde Franco Tapia (18) fue asesinado el 28 de diciembre cuando le dispararon desde una moto.

“Eran como las cuatro de la tarde, estábamos en la vereda cuando vimos que venían dos motos. Se frenaron frente a nosotros y uno señalando al de 17 años dijo que no se metiera más con su sobrino”, recuerda uno de los adolescentes que ese jueves estaba allí.

“El que manejaba una de las moto, sacó una pistola, la remontó y le disparó”, agregó sin sorpresa.

El chico de 12 años, F. R., intentó correr a su amigo, por lo que el balazo le atravesó el brazo derecho.

El mismo proyectil continuó hacia el blanco y también terminó hiriendo al adolescente más grande, que sufrió una seria lesión en el abdomen. Fue internado en el Hospital de Urgencias donde lo operaron y le extrajeron el bazo.

El niño, en tanto, que es uno de los hijos de José Luis y Silvina, fue llevado al hospital Infantil, donde debieron aplicarle un yeso en el codo. Quedó en la sala de internados, con suero y hoy teme regresar a su casa.

Mientras tanto, José Luis y Silvina se preguntan ahora si otra vez, como un año atrás, deberán huir de Marqués Anexo, aunque no tengan recursos para pensar en volver a arrancar de nuevo en otra parte.

Brutal frecuencia de crímenes (Cronología)
20/4/2013. M. R. (19) fue baleado dos veces por la espalda en Marqués Anexo. Sobrevivió.

21/4. Leandro Narváez (16) fue asesinado de un balazo.

26/4. Brian Rivas (20) fue asesinado en su casa cuando discutía con dos adolescentes vecinos a los que acusaba de haberle robado su moto.

28/4. La Voz del Interior reveló que de 2004 a esa parte, 18 adolescentes y jóvenes, de entre 13 y 22 años, que alguna vez fueron al Ipem 338, de Marqués Anexo, pero que ya habían desertado, murieron en episodios violentos.

28/8. Juan José Nievas (22) quedó malherido tras ser baleado por dos jóvenes.

30/11. José (8) recibió un balazo en la médula al desatarse una pelea entre dos grupos que jugaban al fútbol.

28 de diciembre. Franco Tapia (18) murió tras ser baleado por dos jóvenes en moto. Era exalumno del Ipem 338.

16 de enero de 2014. Mario Martín Molina (17) fue asesinado de varios balazos mientras caminaba entre Hipólito Yrigoyen y Marqués Anexo.

12 de junio. F. R. (12) y un adolescente de 17 fueron baleados desde una moto.

Publicado en el diario La Voz del Interior, Córdoba, Argentina, el domingo 15 de junio de 2014.

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